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Brookins, los trabajadores de Trojan y el sindicato se benefician de un programa de incentivos

Darryl Brookins, trabajador de Imerys y miembro del sindicato Boilermakers, conoce a un empleado de Trojan Battery que estaba harto de las condiciones laborales en su trabajo. Brookins ayudó a organizar a los trabajadores de Trojan Battery a través del programa "Organizing Our Future" (Organizando nuestro futuro) del IBB.

Darryl Brookins, miembro de la sección local del sindicato Boilermakers (National Cement Lodge), está a punto de recibir los frutos de la inversión realizada por el sindicato para apoyar su labor. La participación de Brookins fue fundamental para lograr la sindicalización de los trabajadores de Trojan Battery en Sandersville, Georgia. Brookins, quien trabaja en la empresa Imerys en la zona de Sandersville, proporcionó la información clave y los contactos necesarios, además de colaborar activamente en la campaña de organización que finalmente llevó a los empleados de Trojan Battery a votar a favor de sindicalizarse.

Lo hizo a través del programa de incentivos "Organizing Our Future" (Organizando nuestro futuro) del sindicato Boilermakers. El presidente internacional Timothy Simmons lanzó este programa —anunciado durante la Conferencia de Operaciones del Sector Industrial de 2025— como una forma de recompensar a los miembros y a las secciones locales por su participación activa en la labor de organización sindical. La organización, el reclutamiento y la capacitación son prioridades fundamentales para hacer crecer y fortalecer el sindicato.

El programa ofrece posibles incentivos económicos a los miembros según su participación en las distintas etapas de la organización, además de un incentivo equivalente para su sección local. Los detalles figuran en el sitio de Internet de "Organizing Our Future" (Organizando nuestro futuro).

Brookins y su sección local recibieron 1.000 dólares cada uno por su trabajo, ya que él proporcionó la pista inicial viable y el contacto interno en Trojan Battery, y luego apoyó toda la iniciativa hasta lograr un resultado exitoso. Tanto él como su sección local recibirán otros 1.000 dólares si él continúa ayudando a la nueva unidad de negociación de Trojan Battery durante la ratificación de su primer contrato.

Pero, según afirma, para él no se trata del dinero.

"Eso está muy bien", comenta. "Pero la mayor satisfacción proviene de la organización sindical. Me sentí muy bien organizando y sabiendo que tendremos más miembros en el sindicato. Es una de las mejores sensaciones: saber que pueden tener un mejor entorno laboral.”

Lo mejor de todo, dice, es que otras instalaciones de la zona ya están en la mira para futuras campañas de organización, pues se han enterado de lo ocurrido en Trojan Battery, y él está deseando ponerse manos a la obra con ellas. Esto resulta especialmente emocionante en un estado conocido por sus leyes antisindicales de "derecho al trabajo" (*right-to-work*).

"Algunos tienen miedo", señaló. "Es un pueblo pequeño, así que entiendo por qué se sienten así. ¡Yo simplemente los animo y les digo que pueden tener derechos como trabajadores y como miembros de los Boilermakers!"

Brookins insta a otros miembros de los Boilermakers a involucrarse en la organización sindical en sus respectivas zonas, a identificar oportunidades viables y a ayudar a otros trabajadores a sindicalizarse con los Boilermakers.

Y, para que conste: asegura que nunca se preocupó ni dudó sobre cuál sería el resultado de la votación en Trojan Battery.