Que el pasado sepulte a sus muertos y que los vivos miren hacia el futuro, y que haya paz y buena voluntad entre sí.
En el 2026, la Hermandad Internacional de Boilermakers convocará su 35.ª Convención Consolidada, continuando una histórica tradición que comenzó con la primera convención del sindicato en Milwaukee el 4 de junio de 1894. Si bien mucho ha cambiado en los más de 130 años transcurridos desde aquella primera reunión, un vínculo esencial perdura: la camaradería y el propósito de los hermanos y hermanas que une a los Boilermakers a través de las generaciones.
Ese espíritu se hizo evidente en la Cuarta Convención Consolidada, celebrada a principios de julio de 1900 en Kansas City, Kansas, cuando el gran presidente John McNeil pronunció su discurso inaugural. Sus palabras plasmaron el propósito del sindicato en sus inicios: apoyar a los trabajadores en su lucha por salarios justos, horarios razonables y condiciones laborales más seguras.
McNeil repasó las huelgas recientes emprendidas para establecer una jornada laboral de nueve horas, mejorar la seguridad y garantizar un salario justo. Afirmó que el 90 % de las acciones resultaron exitosas, mientras que otras resultaron costosas. Describió la huelga en Bay City, Michigan, como "desastrosa", señalando que obligó a la empresa a cerrar y casi cerró la logia local. Al mismo tiempo, muchas de las huelgas lograron avances significativos, en particular la reducción de la jornada laboral. Algunas huelgas habían sido autorizadas por la Internacional, mientras que otras no. Esta distinción, junto con otros problemas, reflejaba los continuos desacuerdos internos.
Esas tensiones, arraigadas en lo que parecen ser disputas sobre la estrategia de huelga y la gobernanza sindical, se extendieron a la propia cuarta convención consolidada. Reconociendo estas divisiones, McNeil concluyó su discurso con un llamado a la unidad y la perspectiva:
“En conclusión, permítanme decir que nunca en la historia de la Hermandad hemos sido más poderosos, más prósperos ni más respetados que hoy. Nuestra fuerza exige la atención de nuestros empleadores y compañeros de trabajo, quienes no nos acompañan en esta Hermandad. Al formular leyes y resoluciones, tengan siempre presente a la Hermandad. El pasado ha alimentado resentimientos que no siempre fueron armoniosos. Que el pasado muerto entierre a sus muertos y que los vivos miren hacia el futuro y que haya paz y buena voluntad entre nosotros. Al criticar nuestras acciones, no olviden que somos humanos y recuerden que el camino de la humanidad está lleno de errores.
“Les doy la más cordial bienvenida a todos y rezo para que prevalezca la armonía y que la sabiduría de esta reunión sea una luz brillante que nos guíe en el futuro. Y que el recuerdo más glorioso de su vida sea la reunión en Kansas City, Kansas, de la gran Hermandad de Boilermakers y Constructores de Barcos de Hierro de América.”
Mientras el sindicato y sus miembros se preparan para reunirse una vez más, las palabras de McNeil resuenan con la misma fuerza en el 2026 que en el 1900. Su llamado a dejar de lado viejos resentimientos y mirar hacia el futuro sigue siendo un principio rector, pues el futuro de la Hermandad aún está por escribirse.




